La apuesta por el turismo y la naturaleza en Villarrubia de los Ojos nos regala hoy a los visitantes un entorno natural en perfectas condiciones para admirarlo y recorrerlo. Sus cuatro rutas de senderismo y cicloturismo nos permiten conocer los paisajes de estas tierras castellanas. La Ruta de los Ojos de Guadiana, Sendillas de la Virgen y Ermita de San Cristóbal, conforman un entramado de sendas y caminos que harán las delicias del viajero.

 

Paseos por la naturaleza

Actualmente se está habilitando una nueva ruta quijotesca por la sierra, puesto que según los historiadores, Cervantes pudo situar algunos capítulos de la afamada novela por parajes de nuestro entorno. Tal es el caso de lo acontecido a la pastora Marcela con los cabreros.

Aparte de los senderos establecidos dentro del término municipal, el Ayuntamiento de Villarrubia de los Ojos, a través de la Concejalía de Turismo, realiza rutas todos los meses por diferentes parajes de la comunidad autónoma o fuera de ella.

Gracias a estas excursiones podremos conocer maravillas como el Parque Nacional de las Tablas, del que Villarrubia posee una amplia extensión. Este paraje posee una gran riqueza faunística y vegetal. Entre las especies animales más características destacan la nutria, el somormujo lavanco y el ánade real, entre otros. El mundo vegetal de las tablas es también muy variado, con especies tan características como el Taray, la enea o la masiega.

El arte de la caza es uno de los reclamos más importantes de Villarrubia de los Ojos, existiendo numerosas fincas donde realizar este deporte. Entre ellas destacan, Valdeparaíso, El Allozar, Los Valles, Peñas amarillas y Pedriza de la Fuente.

Búsqueda de setas

Villarrubia de los Ojos ofrece una actividad muy interesante y creciente desde hace tres años: la micología. La Oficina de Turismo organiza, cada mes de noviembre, unas jornadas sobre el estudio de las setas que normalmente transcurren durante todo un fin de semana, en el que se realizan salidas de campo, recolección de ejemplares, clasificación y exposición al público de las setas recogidas por los participantes.

 

El número de participantes por fin de semana ronda habitualmente las doscientas personas y sigue en aumento cada temporada, y llama la atención la variedad de las procedencias en lo referente a los lugares de origen de los aficionados a este mundo.

Riqueza patrimonial

Villarrubia de los Ojos goza de un gran patrimonio cultural que merece la pena conocer. Dentro del casco histórico está situada La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI,  uno de los edificios  Tardogóticos más representativos de la zona. Mucho más actual es El Convento de las Madres Clarisas, reconstruido tras su total destrucción durante la Guerra Civil, lugar donde las hermanas elaboran unos cotizadísimos dulces que ponen a la venta en la tiendecita del convento.

Llaman la atención dos importantes casas solariegas del siglo XVIII, La Casa Díaz-Hidalgo, y la Casa Sánchez Jijón. Muy interesantes también son las ermitas de San Cristóbal y  San Isidro  donde se encuentra la imagen del patrón de los labradores y la tumba de D. José Antonio Sánchez-Jijón, fundador de una de las castas fundacionales del toro de lidia.

Situado en las faldas de la Sierra de Villarrubia, encontramos El Santuario, con vestigios visigodos y musulmanes, como confirma el hallazgo de numerosos restos arqueológicos.

 

Y no podemos perdernos El Museo Etnográfico. Construido en el año 1904, es un claro ejemplo de la arquitectura industrial de finales del siglo  XIX y principios del XX. Hizo las funciones de matadero hasta los noventa  del pasado siglo. Actualmente el edificio alberga el museo de agricultura y hace también las funciones de oficina de Turismo.

Fiestas y tradiciones

Uno de los principales atractivos que hacen de Villarrubia de los Ojos un lugar único, son sus arraigadas costumbres y celebraciones.

Romería en honor a Ntra. Sra. Patrona La Virgen de la Sierra

También conocida como la Romería del Tercer Domingo de mayo. Esta celebración se hace en honor de Nuestra Patrona la Virgen de la Sierra y se ha hecho tradicional entre los pueblos vecinos a nuestra localidad, se viene celebrando desde finales de los años 60. A diferencia de la romería del Lunes de Resurrección aquí la Virgen es sacada en procesión y llevada en andas hasta el altar construido para la celebración de la misa.

La Cruz de Mayo

Las fiestas de la Cruz de Mayo en honor a  San Cristóbal, donde se degusta el tradicional Hornazo y el “bateo”  es la celebración más antigua que se realiza en la localidad de Villarrubia de los Ojos.

San Isidro

Día 15 de mayo. Después de oficiada la misa en la ermita del Santo, éste es sacado en procesión por las calles de la localidad. Es costumbre entre los Hermanos sortear el Santo, al igual que en la fiesta de San Antón, al que le toque el Patrón es el llamado Mayordomo y corre con los gastos del clásico “puñao” y “limoná”.

La Semana Santa

Recientemente declarada de interés turístico regional., las imágenes se  sacaban en procesión por las calles en Villarrubia de los Ojos desde comienzos del siglo XVII, se tiene constancia de este tipo de manifestaciones de religiosidad popular en el Archivo General de la Diócesis de Toledo. . Así, con el paso de los siglos, de la única y primera Cofradía existente desde 1614, la Hermandad de la Vera Cruz, fueron sumándose las otras dos que conforman el universo de Pasión de la Semana Santa de esta localidad manchega.

 

Gastronomía

La cocina de Villarrubia está localizada dentro de la gastronomía manchega, y eso se refleja en su oferta gastronómica. Los platos típicos más conocidos son las famosas gachas, las migas, el pisto, los mojetes, la caldereta de cordero o los duelos y quebrantos.

Sin embargo existen algunas particularidades gastronómicas que solo pueden encontrarse aquí. Tal es el caso de los famosos “coñitos”, una especie de buñuelos que suelen degustarse los días de fiesta. Las tortas de boda las reparten los novios junto con un refresco del  limón natural un mes antes de la boda o “El bateo”, que se consume en la festividad de la Cruz de Mayo y es simplemente trigo tostado. Solo se da ese único día.

Rosquillas flores y barquillos, torrijas y el típico potaje de Semana Santa, se degustan durante la semana de pascua.

Los restaurantes donde pueden degustarse los platos más típicos de la zona son El Restaurante Aldaba, El Mirador de la Mancha, La Blanquilla, La Raña o La Barra, El Rulo, La Hontanilla y el Soprano.

Para nuestra estancia

Si decidimos pasar unos días en Villarrubia de los Ojos, encontraremos diferentes opciones para alojarnos. Uno de los alojamientos más atractivos para el visitante son las cabañas del Mirador de la Mancha, emplazamiento localizado en la Sierra que dispone de restaurante, cabañas y casitas de madera ideales para compartir en pareja o con la familia.

 

La Casa rural La Blanquilla es otro de los lugares más representativos de la zona. Su restaurante especializado en comida manchega y sus alojamientos están en el interior de una venta manchega que parece haber salido de la novela de Cervantes.

De más reciente apertura es la casa rural La Raña que se encuentra muy cercana al Santuario de la Virgen.

Dentro del casco urbano, el viajero puede descansar en hostales y pensiones como “El Molino”, o “El Hostal Jijones”

 En la zona lacustre que se encuentra junto al Guadiana, en el límite con Daimiel, se puede señalar la existencia de una motilla prehistórica emplazada en medio del agua, en el sitio conocido por la Charca de la Casa del Cura, este emplazamiento, desarrollado posiblemente durante el bronce medio y final y conocido como «Motilla de Zuacorta», es el primer asentamiento humano conocido en Villarrubia de los Ojos.

            Correspondientes a culturas indígenas ya contemporáneas de la época romana pueden ser los yacimientos localizados cerca de los Ojos, y en Renales, Lote y Jétar. También existen datos sobre la existencia de una vía romana que atravesaría la sierra perpendicularmente, desde Zuacorta hasta Consuegra.

            En la intrincada sierra de Villarrubia, se han encontrado vestigios que certifican la existencia de varios castillejos prerromanos, manteniéndose en la actualidad topónimos como «Peñas Pintadas», «Plaza de Armas» y «Plaza Manciporras», a los cuales, debido a referencias verbales recogidas, se les puede suponer un interés arqueológico.

            De la época musulmana podemos señalar varias reminiscencias, siendo la primera la indudable existencia del pueblo y castillo en esta era, persistiendo después de la reconquista, por lo que parece no estuvo totalmente despoblado como toda la Mancha a partir de la toma de Toledo en 1085; recientemente se han descubierto en el área urbana algunas sepulturas musulmanas. Indudablemente corresponden al árabe los topónimos Xetar, Xefela, Zudacorta.

            Durante la reconquista, Villarrubia estuvo poblado, no corriendo la suerte de poblaciones como Villarta o Arenas de S. Juan que fueron totalmente destruidas por los musulmanes.

            En 1830 se llevó a efecto una segregación del término en su extremo occidental, a fin de separar la mojonera del interior del pueblo de Fuente el Fresno, por donde pasaba hasta entonces por seguir la vía romana.

El Nombre

El primer nombre con que nos encontramos en la historia del pueblo es el de Rubeum, nombre puramente latino que se da a la condición de terreno rubio o rubial. Al nombre Rubeum, le añadieron en el siglo XI el calificativo de Villa, así nace el nombre de Villa Rubeum, nombres que, posteriormente, se unen, desapareciendo el latín, y queda el de Villarrubia, pues hasta el siglo XVI no se le añade el adjetivo De Los Ajos, cuando en esta villa había muchos cañamares donde se recogía gran cantidad de este vegetal.

            También se decía que en estos cañamares se sembraba mucha Rubia, planta muy valiosa en aquellos tiempos para los drogueros.

            Hasta llegar al siglo XVIII no aparece el nombre completo de Villarrubia de Los Oxos del Guadiana, y por desuso del topónimo Del Guadiana, en el siglo XVIII pasó a llamarse Villarrubia de Los Ojos. Tiene una extensión aproximada de 27.975 Ha, comprendidos los anejos de Jetar (Xetar) y la Virgen de la Sierra.

            Está situada en el extremo NE del Campo de Calatrava histórico, formando un saliente contra la antigua jurisdicción de la Orden del Hospital, o Campo de San Juan, y hasta el deslinde efectuado con esta orden en 1232 no puede consignarse pasara totalmente a ser posesión calatrava este término.

            Geográficamente participa esta demarcación de tres de las subzonas en que divide Toledo, el SE a la llanura manchega, y el SO al Campo de Calatrava; toda la parte septentrional del término a partir del propio pueblo, es sumamente accidentada y contrasta fuertemente con la situada al mediodía, que es completamente llana por lo que el río Gigüela carece de corriente en su trayectoria a través del mismo, formando vegas que se suelen encharcar, y en el extremo SE en una zona ligeramente ondulada se sitúan los llamados Ojos del Guadiana; rodean al actual término por el N. los de Urda, Consuegra y Madridejos, de la provincia de Toledo; al E. en un anejo de Herencia, las Labores y Arenas, todos antiguamente de la orden de San Juan; al S. el de Daimiel; y al 0. el de Fuente el Fresno.

Lugares de culto ya desaparecidos, de los que tenemos antecedentes de su existencia. Ermitas de: Santa Ana; San Juan; San Sebastián; Ntra.Sra.del Pilar; Santos San Germán y San Servante; Ntra.Sra.de la Concepción; Santísimo Cristo del Calvario; Ntra.Sra.de la Vega; Ntra.Sra.del Rosario; y Santísimo Cristo del Perdón.

ANTECEDENTES

Nuestros antecesores convecinos Alonso de Iniesta, Pedro González y Diego Rodríguez, nombrados para contestar las preguntas de las Relaciones Topográficas en el año 1575, sobre las ermitas que hubieren en esta villa, declararon: “…A los cincuenta y un capítulos dixeron que (…) en esta villa hay una ermita de señor San Sebastián y otra de señor San Juan y otra de Nuestra Señora del Rosario y que estas están en el pueblo que son ermitas de mucha devoción y que otra ermita está en cuesta en esta dicha villa que se dice Nuestra Señora del Pilar que al presente está derribada y que hay otra ermita del señor San Servante una legua desta villa”.

En las Descripciones del Cardenal Lorenzana, del año 1787, aparecen las Ermitas de los Santos San Germán y San Servando, del Santísimo Cristo del Calvario, y de Nuestra Señora de la Vega.

En el legajo 415 del Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real, sobre reconocimiento de censos, hay antecedentes de las Ermitas de Santa Ana y de Ntra. Sra. de la Concepción.

En la Reforma del Carmelo, escrita por Francisco de Santa María -editada en Madrid en 1683, se menciona la Ermita de Ntra. Sra. de la Vega. También hay antecedentes de esta Ermita en el año 1502 y de la de San Sebastián en la Memoria de Licenciatura, de Mª Raquel Torres Jiménez, titulada Religiosidad Popular en el Campo de Calatrava al final de la Edad Media.

La ermita del Cristo del Perdón (?) es más contemporánea a nuestros días y existe en la actualidad su edificio, pero sin culto.

A continuación pasamos a describir brevemente cada una de estas ermitas:

ERMITA DE SANTA ANA.- Nos dicen algunas personas ya mayores, vecinos de esta villa, cuya información oral se viene transmitiendo de genera-ción en generación, de haber existido una ermita dedicada al culto de Santa Ana al final de la calle que lleva el nombre de Santa Ana, muy posiblemente en la confluencia de las calles de Santa Ana y del Convento. Las referidas Relaciones Topográficas nos dicen: “…que en la iglesia mayor de esta villa está… …un retablo de Señora Santa Ana…”, pero no dicen que para su culto existiera alguna ermita.

Un antecedente escrito está en el reconocimiento de censo a favor de la Cofradía de Santa Ana, otorgado por Diego Espinosa y su mujer Isabel de Milla, en el año 1741, de cuyo otorgamiento da fe Don Diego Sánchez de Milla Narváez, presbítero de esta villa y administrador de los bienes de la Ermita de Santa Ana.

ERMITA DE SAN JUAN.- Esta ermita, ubicada en la periferia del pueblo, en el lugar conocido por su nombre de San Juan. Al parecer estaba en el solar actual de la esquina formada por la Avenida de la Virgen de la Sierra y la calle Grande, frente al actual Mesón de Toro. Solar donde tiempos atrás había una bodega, conocida por “bodega de Milla”, donde ahora está un colegio . Dicen las Relaciones Topográficas de Felipe II, del año 1575, en la pregunta 52: “…Guárdase en esta villa la natividad de San Juan Baptista con su vigilia…”

ERMITA DE SAN SEBASTIÁN.- Hay antecedentes de esta ermita que la sitúan en la calle del Convento, en el lugar conocido por “el hospital”, pues de las dos visitas realizadas en Abril de 1491 y en Marzo de 1493, por los frailes de la Orden de Calatrava a esta ermita de su jurisdicción, descrita en la obra de licenciatura de Mª Raquel Torres, se desprende que esta ermita-hospital había sido fundada por particulares con fines benéficos, y en marzo de 1491, el Concejo de Villarrubia tenía pensado venderlo porque estaba caído y “al cabo del lugar”, para poder reparar el otro hospital de la localidad, llamado de “Santa María que era más prencepal donde se acojen los pobres, que está en medio de la villa”. Pero, a pesar de su mal estado, los parientes de los fundadores no consintieron que se vendiera; “syno que permanesca para lo que se dexo”. Los visitadores, en este caso, se muestran partidarios de respetar aquella última voluntad y ordenan al concejo que se rehaga y se habilite “con acuerdo y parescer dellos”.

En la siguiente visita, realizada en Marzo de 1493, nos dicen de la costumbre y deseo de los cofrades devotos de esta ermita de ser enterrados allí. Nos dice que hay un dato directo sobre tal “devoción” de mandar sepultar dentro de la ermita de San Sebastián de Villarrubia, no sólo por parte de los miembros de la cofradía del mismo nombre, sino de “algunas personas vecinas del dicho lugar”. Hay que tener en cuenta que esto se realizaba así nos sigue diciendo a pesar de las obras que en ese momento se llevaban a cabo en la ermita. Los visitadores, sin dedicar más comentario a esta devoción, fijaron las tasas que el mayordomo debía cobrar: “por una sepultura en el coro, 100 mrs.; en medio de la iglesia, 50 mrs.; a los pies de esta, 25 mrs”. Además cobraban otros 10 maravedíes cada vez que los dueños volvían a abrir una tumba para enterrar a otro familiar.

Suponemos que en esta ermita tuvieron culto en ella San Fabián y San Sebastián, como así nos lo ponen de manifiesto los señores Iniesta, González y Rodríguez, vecinos de esta villa que hicieron la declaración en las Relaciones Topográficas de Felipe II, en el año 1575, cuando nos dicen que se veneraba a San Fabián y San Sebastián, el día 20 de Enero, que era fiesta de guardar en esta villa.

ERMITA NTRA.SRA. DEL PILAR.- Ignoramos su localización, aunque es de suponer estuviera en la periferia en la parte Norte del límite del pueblo, cuando los vecinos encargados de hacer la declaración por mandato del Rey Felipe II dicen: “…otra ermita está en cuesta en esta villa que se dice Nuestra Señora del Pilar que al presente está derribada… …Dixeron que la ermita de Nuestra Señora del Pilar que al presente está derribada la mandó derribar el Conde don Diego Sarmiento que sea en Gloria y que se llevó la madera a su casa y que de causa de habella mandado derribar y llevadose la madera se han caído las paredes por la casa de la muger de Alonso López, de manera que está junto a la ermita con el corral de la dicha casa”.

ERMITA DE LOS SANTOS SAN GERMÁN Y SAN SERVANTE.- Como sabemos, esta ermita estaba ubicada en la divisoria de los quintos Mata de la Iglesia y Peñas Amarillas, distante de Villarrubia unos 7 kilómetros por la carretera de Urda, en el lugar más comúnmente conocido por Los Santos, donde en otros tiempos no lejanos y abundantes en aguas había huertas y alamedas en las vertientes de sus arroyos, de donde nace el arroyo que lleva el nombre de San Cervantes, nombre supuestamente derivado de San Servante. Pero, démosle paso a la declaración de D.Manuel Antonio de Castro, cura Párroco de Villarrubia, que en las descripciones del Cardenal Lorenzana, en el año 1787 decía: “…a una legua de distancia, otra ermita, titulada de los Santos Mártires san Germán y san Servando, en la que se dice hicieron sus ásperas penitencias, sin duda conducidos allí por el Señor, aunque entre sierras de una calidad de tan ermosas yervas, singulares flores, mucha leña y ermosura de aguas, tan particulares, no solo en las corrientes de cristalinos arroyos sino también a el lado de dos fuentes llamadas la una de la Teja y la otra de la Gotilla, quales no se hallaran mejores en la Europa…”

ERMITA DE NTRA.SRA. DE LA CONCEPCIÓN.- Deducimos que esta ermita estuviera ubicada en el centro geográfico del pueblo, y que debió estar en el sitio donde todos conocemos por Plaza y Mercado de Abastos. Testimonio de su existencia lo tenemos en las escrituras de reconocimiento de censos a favor de la “Cofradía Hermita de la Concepción” -como así figura en el texto de esta escritura-, otorgada por Santiago López Serrano y Juan Luis Niño de Lope, ante Don Esteban López Redondo, presbítero de esta villa, de la que da fe en el año 1778.

ERMITA DEL SANTÍSIMO CRISTO DEL CALVARIO.- Al parecer, según información oral, esta ermita estaba ubicada en la periferia del pueblo, donde actualmente está el “Canto de la Virgen”, donde se inicia la calle Churruca en la Avenida de Cristo Rey.

En el libro titulado Los pueblos de la Provincia de Ciudad Real a través de las descripciones del Cardenal Lorenzana, el cura Párroco de Villarrubia, D.Manuel Antonio de Castro, que contestó al interrogatorio, en Julio de 1787, dice: “…Fuera de la población tiene conti-guas o extramuros otras tres hermitas ermosas, con particularidad la titulada del Santísimo Cristo del Calvario…”

En el Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real, y en el legajo 415, aparece una escritura de imposición y reconocimiento de censo, otorgada en 1826, por Diego Zamora y Hnos. a favor de la Obra Pía del Santísimo Cristo del Calvario, agregada a la Iglesia Parroquial, donde se le daba culto al no tener ermita propia. Como vemos, en 1826 ya había desaparecido esta ermita.

ERMITA DE NTRA.SRA. DE LA VEGA.- Observamos que en las Relaciones Topográficas no se menciona la ermita de Ntra. Sra. de la Vega, y que por aquellas fechas debería estar plenamente abierta al culto. Esta ermita al parecer debió estar ubicada en el paraje denominado Buenavista a unos 500 metros al Este de la Fuente de las Pozas (fuente que hoy se encuentra seca y en otros tiempos muy abundante en aguas).

Sobre esta ermita de Nuestra Señora de la Vega diremos que, el Capítulo XXIII de la Reforma de los Descalzos de Nuestra Señora del Carmen, su autor, Francisco de Santa María, hermano de religión que convivió con nuestro Ilustre paisano Gregorio Nacianceno, empieza diciendo: “Vida del Padre Fray Gregorio Nacianceno, que llamaron por excelencia el Prudente, que nació en Villa Rubia de los Ajos, Diócesis de Toledo año de 1548 (…). Quedando huérfano a los once años de padre y madre, se determinó a estudiar en Alcalá para ser Religioso. Hízolo con tanto recogimiento, que cuando volvía en las vacaciones, se retiraba a una Ermita distante del Pueblo, llamada Nuestra Señora de la Vega. Allí en compañía de cierto Ermitaño sacerdote empleaba bien la vida en estudio, retirado del bullicio (…)”.

En la Memoria de Licenciatura de Mª Raquel Torres Jiménez, tenemos otro antecedente de la existencia de esta ermita. Los datos obtenidos se refieren a las visitas realizadas a las iglesias, ermitas, cofradías y hospitales, y las medidas que arbitraban los frailes de la Orden de Calatrava, que incluían la colaboración de los oficiales concejiles, y que aparecen expresadas en un texto referido a tres cofradías de Villarrubia: “Otros y mandamos a los alcaldes que agora sois de la dicha villa que dentro de treynta días primeros siguientes de la data (27 enero 1502) deste nuestro mandamiento, toméis las cuentas de los santuarios e cofradías de Santa María de la Vega, Sant Antón e Sant Sebastián desta villa, que no podimos tomar e esaminar sus cuentas por no estar los mayordomos en la villa para dar razón dellas…”

Por las Descripciones del Cardenal Lorenzana, vemos que en el año 1787 todavía existía esta ermita, cuando el Párroco de entonces nos dice: “…y al oriente, como media legua de distancia, la hermita de Nuestra Señora de la Vega, titulada así por su situación en ella…”

ERMITA DE NTRA. SRA. DEL ROSARIO.- Los antecedentes de esta Ermita los hallamos en las Relaciones Topográficas de Felipe II en el año 1575, pero ignoramos su localización. Conjeturamos que al desaparecer la Ermita siguió su culto en la Iglesia Parroquial, pues en una escritura de imposición y reconocimiento de censo a favor de la Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario, otorgada por Antonio Beamud, en el año 1783, aparece agregada a la Iglesia Parroquial.

ERMITA DEL SANTÍSIMO CRISTO DEL PERDÓN.- En la calle Verde aún se conserva la nave de una ermita. Creemos que esta ermita fue construida a finales del siglo pasado, por mandato de Dª Luisa Casanova Navarro, más conocida popularmente por “Tía Luisilla”. De esta ermita, con exactitud, no sabemos su titular, pero algún familiar actual de esta señora recuerda de haber oído decir que estuvo dedicada al culto del Santísimo Cristo del Perdón. Al parecer, esta señora, a la vez que mandó levantar esta ermita también sufragó los gastos del seminario para la preparación de Leocadio Vallejo Casanova, sobrino suyo, que de niño apuntaba cierta vocación religiosa, para cuando se ordenara Sacerdote, tuviera un lugar propio donde ejercer su ministerio. Al fallecer esta señora sin tener hijos, dejó en su testamento la donación del usufructo de un olivar para que el aceite producido sirviese de combustible para la lámpara del Cristo mientras que tuviese culto en la ermita.

Como podemos observar, estas ermitas son un testimonio más de la historia de nuestro pueblo que, sin duda, va ligada a la religión cristiana. Su implantación en la mayoría de ellas, puede que surgiera en el seno de pequeños grupos de familias cristianas que tomaron como titular de la ermita al Santo o Divinidad celestial de su devoción, siendo el núcleo principal de los barrios y que al ir creciendo estos pequeños barrios se convirtieron en lo que es hoy el conjunto de la población, teniendo su máximo auge en el tiempo de bonanza que vino después de la reconquista, una vez asegurado el dominio cristiano en esta zona. En cuanto a su desaparición puede deberse a varios factores: por un lado las desamortizaciones que tuvieron lugar en el siglo pasado, para hallar fondos económicos para el Estado, y otros factores pudieron ser los períodos de epidemias y guerras que han ido jalonando nuestra existencia.