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La Ruta del Vino de La Mancha: donde la historia y el sabor se encuentran en cada copa de vino

La Mancha ofrece las condiciones idóneas para el cultivo de vid y la producción del vino es natural y sostenible

La Mancha, región marcada por su horizontalidad, su terreno ha permitido el desarrollo de extensos viñedos. Esta tierra alberga una extensa historia. Su cultura y tradición se refleja en el carácter especial de sus vinos, de gran calidad y sabor único en el territorio español.  Los viñedos de La Mancha se encuentran ubicados en una extensa llanura con características singulares. Primordialmente, se sitúan a altitudes que oscilan entre 600 y 900 metros sobre el nivel del mar, lo que favorece una maduración uniforme de las uvas. En cuanto a la precipitación, se registra un promedio de alrededor de 300-400 mm.
En lo que respecta al clima, las temperaturas son notablemente elevadas durante el verano y, en contraste, descienden significativamente en invierno.
Este clima seco y estas temperaturas son distintivos de los viñedos de La Mancha y previenen la aparición de enfermedades criptogámicas. Además, dado que se asientan en suelos calcáreos, las vides producen uvas con características únicas que se reflejan en la calidad y sabor distintivo de los vinos de la región.
Es precisamente por estas razones que La Mancha ofrece condiciones idóneas para el cultivo de la vid. El clima proporciona una maduración armoniosa de las uvas, lo que a su vez garantiza una producción de vinos uniforme y saludable. 
La Ruta del Vino de La Mancha incluye un total de once municipios en su recorrido: Alcázar de San Juan, Tomelloso, Campo de Criptana, Socuéllamos, El Toboso, Pedro Muñoz, Argamasilla de Alba, Villarrobledo, La Solana y Villarrubia de los Ojos.

Enología y biodiversidad
La producción de vinos en La Mancha se distingue por ser un proceso natural, ecológicamente consciente y sostenible a lo largo del tiempo. Las bodegas de la región se esfuerzan por preservar el entorno en el que operan, el cual les proporciona las uvas necesarias para crear los vinos más destacados.
Las bodegas que forman parte de la Ruta del Vino de La Mancha tienen como enfoque principal la elaboración de vinos que capturen los aromas y sabores distintivos de la región. Durante muchos años, han trabajado diligentemente en la implementación de medidas preventivas ante los desafíos del cambio climático. Muchas de estas bodegas producen vinos ecológicos y evitan el uso de fertilizantes sintéticos, herbicidas y pesticidas que podrían afectar a la calidad de sus productos, al mismo tiempo que protegen el medio ambiente.
Su objetivo es enriquecer los suelos donde crecen las vides, promoviendo la biodiversidad para mantener la salud de las plantas durante su ciclo de crecimiento. De esta manera, logran que la producción de uvas se realice en condiciones óptimas de sanidad, lo que permite la creación de vinos con un enfoque ecológico y sostenible.

La Mancha ostenta una arraigada herencia en la producción de vino, consolidándose como una de las principales zonas vinícolas de España. Con el propósito de difundir el entendimiento sobre la producción vinícola, se llevan a cabo visitas guiadas por los destacados lugares considerados Patrimonio Enológico. Durante estas visitas, se detalla minuciosamente el proceso de elaboración del vino. Algunas de ellas son el Museo Torre del Vino en Socuéllamos, el Centro de Interpretación de la Alfarería Tinajera en Villarrobledo y el Museo del Carro y Aperos de Labranza de Tomelloso.

Gastronomía
Hablando de los vinos de La Mancha, es importante destacar su estrecha relación con la gastronomía. Las recetas tradicionales manchegas, mundialmente conocidas gracias a Don Quijote, siguen manteniendo su autenticidad, ofreciendo platos sencillos pero llenos de sabores intensos que sorprenden a los comensales en cada bocado. Las gachas, el gazpacho, el pisto, las migas de pastor, atascaburras (patata, bacalao y huevo), el morteruelo, la sopita castellana y los duelos y quebrantos (huevos, chorizo, jamón y tocino), y como dulces las torrijas y las flores manchegas, todos estos platos típicos los podrán encontrar en muchos de los bares y restaurantes de Albacete, Ciudad Real y Toledo.

Fiestas y tradiciones
A lo largo de todo el año, los municipios que forman parte de la Ruta del Vino de La Mancha ofrecen una variedad de eventos que pueden ser disfrutados por los visitantes como, por ejemplo, las Fiestas de Mayo Manchego de interés turístico nacional; las Jornadas Cervantinas de El Toboso en abril y en Alcázar su Carnaval en fiestas navideñas, entre otros muchos.

La llanura manchega: un tesoro por descubrir

La región de La Mancha se distingue por su sorprendente topografía, que se caracteriza por ser excepcionalmente plana y está dominada por extensos campos de cultivos agrícolas. Aquí, las vastas extensiones de viñedos y campos de cereales, junto con las amplias áreas de monte mediterráneo ricas en fauna de caza menor, enmarcan la Ruta del Vino de La Mancha, brindando a los visitantes paisajes de una belleza y un interés sin igual.

La Mancha Húmeda, una joya poco conocida, abarca parte de la cuenca hidrográfica del río Guadiana y alberga un conjunto de humedales con poblaciones de aves acuáticas de un valor natural extraordinario. En tu travesía por la Ruta del Vino de La Mancha, te encontrarás con el Complejo Lagunar de Alcázar de San Juan y la Laguna Salicor en Campo de Criptana. Estos paisajes, junto con la vasta llanura adornada con cultivos agrícolas, te cautivarán y te dejarán sorprendido.
La riqueza de su patrimonio natural, su extensa llanura y el paisaje salpicado de viñedos crean una atmósfera única que te invita a disfrutar de la serenidad y la paz que estas tierras tienen para ofrecer.
La Mancha cuenta con varios espacios naturales que son visita obligada. La Laguna Salicor se asemeja a un circuito de carreras con curvas y pequeñas islas, perfecto para un paseo tranquilo. Es un refugio para halcones peregrinos, grullas, avutardas y aguiluchos carnívoros, lo que la convierte en un destino ideal para el turismo ornitológico. Además, alberga diversas especies de aves como el sisón y la ganga común, rodeadas de una flora característica de los humedales. Para caminatas, la Senda de los Cantareros presenta losas con marcas esgrafiadas, que son consideradas petroglifos prehistóricos. Por otro lado, el Monte de Chito ofrece un entorno tranquilo donde solo se escuchan los cantos de los pájaros, perfecto para disfrutar de un paseo relajante. Por otro lado, el Complejo Lagunar de Alcázar de San Juan, designado como Reserva Natural de la Biosfera, abarca 695 hectáreas en La Mancha Húmeda, con tres lagunas principales: La Veguilla, Camino de Villafranca y Las Yeguas. La Veguilla, con agua constante, es un santuario para diversas aves acuáticas. Camino de Villafranca y Las Yeguas, semi estacionales, dependen de las precipitaciones. Este ecosistema alberga una rica fauna, incluyendo cigüeñuelas, tarros blancos, patos colorados y cucharas, ideales para el turismo ornitológico, junto con águilas pescadoras, gangas ibéricas y ortegas en el entorno. Y como no, el Puente Romano en Socuéllamos, que se ubica en el paraje “Molino de la Torre” entre Socuéllamos y Pedro Muñoz, y forma parte de las antiguas rutas romanas en la zona. Este puente histórico cruza el río Záncara y se encuentra en la “Vereda de los Serranos”, donde aún se pueden apreciar restos de un camino empedrado de posible origen romano, como el “Camino de los Berones”.

Explora las aventuras de Don Quijote y la herencia cultural de La Mancha

Si están preparando un viaje a la zona de La Mancha, tienen que visitar algunos de los recursos culturales más relevantes de la Ruta del Vino de La Mancha relacionados con la tradición y la cultura de sus pueblos, así como los lugares más emblemáticos donde tuvo lugar la obra de Miguel de Cervantes. La Sierra de los Molinos en Campo de Criptana, un impresionante patrimonio industrial y Bien de Interés Cultural, alberga molinos de tipo “torre” construidos en mampostería y cal, que datan del siglo XVI. Estos molinos, como Sardinero, Burleta e Infanto, aún conservan sus mecanismos originales y son parte integral de la historia local. Los visitantes pueden presenciar las moliendas tradicionales, que se llevan a cabo los primeros domingos de cada mes (se recomienda verificar fechas y horarios en la Oficina de Información Turística).

El Complejo Palacial Gran Pior en Alcázar de San Juan es un alcázar musulmán con su mezquita y dependencias interiores. Fue reconquistado en el siglo XIII para ser la fortaleza de los hospitalarios de San Juan. De esta infraestructura destacan su torre con una escalera de caracol, una antigua muralla y la Capilla del Palacio, que ahora es el centro de recepción de visitantes. Otro rincón con encanto es el FOMMA Museo de Alfarería, ubicado en el antiguo Convento de San José. Este espacio presenta una extensa colección de piezas de alfarería de la región manchega, representando a los artesanos barreros, cantareros, cantarilleras y tinajeros que moldearon el barro a lo largo de siglos para crear formas ideales que atendieran a las necesidades cotidianas. Otro de los tesoros por descubrir es la Casa Museo de Dulcinea en El Toboso en la que vivió Don Esteban Zarco, doctor en leyes por la Universidad de Bolonia. Se trata de una réplica de una casa típica manchega del siglo XVI que incluye espacios de trabajo en la planta baja, un jardín trasero y un palomar. La cocina evoca la atmósfera de épocas pasadas, y en la vivienda se conservan utensilios y objetos antiguos con vocabulario en desuso como “redina”, “cenacho”, “tumbillo”, y “morillos”. Podríamos mencionar todas y cada una de las joyas culturales arquitectónicas que pueden visitar si van a La Mancha, como las Cuevas y el Museo del Carro y Aperos de Labranza en Tomelloso, la Casa del Encomienda en Socuéllamos y Museo de Hidalgo en Alcázar de San Juan, pero les dejamos que las descubran por ustedes mismos en primera persona en su próximo viaje a La Mancha.

Fuente: nuevaalcarria