El grupo de charcas en el que nos encontramos, próximas al cauce del río Cigüela, conformas un ecosistema con una alta biodiversidad, sobre todo en avifauna y plantas acuáticas que las han ido colonizando. Las “pozas de los Alpargateros” o “Cuevas de la Arena” tienen su origen en unas viejas graveras abandonadas en la década de 1960. Al estar escavadas por debajo del nivel freático del río, permanecen la mayor parte del año encharcadas, con un nivel que oscila según la estación.

El principal interés ambiental de las charcas reside en las praderas sumergidas de ovas, algas pertenecientes al género Chara que tapizan el fondo de muchas de ellas.